13 de marzo de 2017

Borrador del pasado: The Village




Tengo sentimientos encontrados con ésta película. Me encantó la música, me gustó la película. Esta tétrica, y siempre sabes que hay algo más de lo evidente. Sé que hubo a quienes no les gustó, pero creo que nos podemos poner de acuerdo con que la música está increíble.

Mi borrador era de lo más corto, sólo un recordatorio de escribir de la película, y las primeras tres líneas de un post al respecto:

"The village.

Tan solo por la música vale la pena ver ésta película. El director es el mismo que hizo La Dama del Agua, por si una de las actrices en The Village les parece conocida, en La Dama en el Agua salió también."

Y eso fue todo. Es bonito leer mis palabras 6 años después. Ahora sabemos que Bryce Dallas Howard se hizo aún más famosa, y salió en Jurassic World, The Help y en uno de mis episodios preferidos de Black Mirror.

¿Qué más puedo añadir a mi borrador? La música me sigue encantando, es buenísima como música de fondo cuando me pongo a leer.

9 de marzo de 2017

it-Tieqa Żerqa - azure window


Esta foto la tomé yo misma.

Estoy muy triste. Resulta que hace unas horas se cayó y desapareció por completo la "ventana azul" o como se dice en maltés it-Tieqa Żerqa. Era una atracción turística en Malta muy famosa que ha salido en varias películas e incluso en la boda de Daenerys Targaryen en Game of Thrones.


En la escena en la que le regalan los huevos de dragon.


Tuve el privilegio de visitar ésta maravilla en dos ocasiones. Cada vez me dejó boquiabierta por su belleza. Decían que la erosión era inevitable, pero de todas formas los malteses tienen su corazón roto. Yo también. El color de agua sigue ahí y es igual de increíble, pero al menos me queda el consuelo de que pude verla cuando aún estaba en pie. La extrañaré cuando vuelva a Malta, porque tengo planeado volver.

Borradores

Tengo una cosa parecida a 50 borradores que nunca fueron, nunca terminaron y muchos deberían quedarse así. Pero no, mi nuevo proyecto es publicarlos todos. Hasta los malos (como el super post de los emos). Es una limpieza de borradores y de ideas. Saco la idea, comento por qué nunca lo terminé y au revoir. Espero no se me olvide incluir las fechas. Mientras tanto, éste no es un borrador. Este es un post fresco y recién nacido. Se merece su foto y se merece algo de contenido y alguna chusquería.


Este meme sirve para todo lo anterior, es una chusquería, es una imagen y el contenido es profundo. Bueno no, pero sale Eddard Stark y con eso me conformo. Hablando de Game of Thrones, ya se me ocurrió otro post. Dejen se los escribo.

6 de marzo de 2017

Borrador del pasado: Emos

¿Qué les pasó? ¿Alguien se acuerda de ellos? Antes había por doquier en las calles y ahora tiene años que no veo ninguno. Ya en buen plan, se les extraña, vuelvan anden.

2 de marzo de 2017

Never forget: 1 de marzo, 2017

Perdí mi teléfono. Fue horrible. Tuve que vivir sin él por espacio de cuatro horas. Fue horrible. ¡Fue horrible!

Todo pasó cuando estaba apurada porque tenía que ir al baño. ¿Se han fijado que todo lo malo que pasa es por andar con prisas? Resulta que andaba con prisa, aventé mi bolsa al locker y corrí al baño. Escuchaba música con mis audífonos bluetooth, así es que terminé mi asunto, fui de nuevo al locker por mi bolsa y subí dos pisos por las escaleras. Por ahí del piso y medio, la música se empezó a cortar. No pasa seguido, pero ha pasado antes. Apagué los audífonos, los volví a prender y no se conectaban. Raro. Revisé mi bolsa, para ver qué onda con el teléfono y no lo encontré. De seguro lo dejé en la chamarra. Bajé otra vez y los audífonos se conectaron de nuevo y mi música empezó otra vez. Bueno, era obvio que mi teléfono estaba en el locker. Saqué la chamarra, nada.


(10 minutos después)

Gracias a las herramientas en línea diseñadas para zopencos que perdemos el teléfono, y pobres diablos a quienes se los roban, supe que mi celular estaba a 30 cms de mi. El problema, es que el teléfono se fue por la parte de atrás hacia el locker vecino de abajo. ¿Quién es el dueño? Quien sabe.


(4 horas después)

Los chicos de la biblioteca son unos ángeles. Me ayudaron a rastrear al dueño del locker y entregaron mi teléfono al departamento de objetos perdidos. Yo tuve que salir a una cita en ese espacio, así es que tuve que navegar la ciudad sin GPS, tomar el bus sin saber mi destino. Fue horrible.

Las preguntas pertinentes son:
1. ¿Había forma de evitar lo sucedido?
2. ¿Por qué no quise llevar mi bolsa al WC y así evitarme l
a pérdida de tiempo de dejarla en el locker y luego recogerla?
3. ¿En serio fue horrible?
4. ¿Qué clase de locker es ese?

Respuestas:
1. No, no había forma de evitarlo. Cuando un teléfono decide que la apertura de un locker de menos de 0.5 cm es suficiente para perderse, es una decisión suicida tomaba. No hay nada por hacer.
2. Porque aparte de teléfono y demás triques, llevaba comida y bebida. Y meter mi comida/bebida al baño: puajk.
3. Sí, me sentía como que no tenía la mitad de mi brazo. Y hasta miré con envidia a todos los que sostenían sus celulares en el metro, bus, etc.
4. Es un locker de madera (aglomerado más bien). La parte de atrás parece librero de Ikea, y la madera o lo que sea se puede doblar un poco, creando un espacio de 0 a 0.5 cm entre la repisa y la parte de atrás.


Lo chistoso de la situación es que, a pesar de que fue horrible porque juraba que ya tendría que comprarme otro celular, eso de andar por la ciudad sin GPS o Google Maps que me dijeran por donde irme fue raro y diferente. No voy a olvidar la ruta de bus que tomé en esa parte de la ciudad (espero), y eso de tener que pensar como llegar a una parte desconocida de la ciudad era algo que no hacía desde hacía mucho.

Inserte comentario filosófico de: la tecnología nos hace torpes.
No, la verdad no creo que nos haga torpes, pero creo que nos hace dependientes. La cita que tuve era de día, y me podía dar el lujo de perderme y vivir la aventura completa. Pero si algo así me llegara a pasar de noche - cuando ya hay pocos buses para regresar a casa - o en una situación en la que tengo que hacer algo urgente, en lugar de ser aventura podría haberse convertido en situación de peligro. Entonces, amo mi cel, pero creo que voy a repetir la aventura de usar medios alternativos a mi cel para averiguar como llego a lugares que no conozco... Al menos en un principio, para luego verificar qué tan lejana estaba de la realidad con mi app de mapas.

26 de febrero de 2017

El fantasma


El viernes pasado tuve un día muy ocupado en la universidad. Tuve cosas que hacer desde muy temprano. Cuando por fin pude tomarme una pausa - cinco horas más tarde - era yo un chacal hambriento. Caminaba hacia el edificio de la cafetería con toda la calma del mundo, cuando hice un alto total repentino. A diez metros frente a mi, estaba un fantasma que se dirigía hacia la dirección en donde yo me había detenido estupefacta.

El fantasma notó mis movimientos, me miró intrigado tal vez preguntándose qué demonios significaba la expresión de mi rostro al mirarlo a él. No había un espejo cercano, pero de seguro tenía yo la boca abierta y cara de sorpresa, mas no miedo. Como forma de reaccionar a mi sorpresa, el fantasma revisó su cabello y sus cejas. Luego miró hacia sus propios zapatos y siguió caminando mientras yo seguía ahí mirándolo con curiosidad. Pasó a mi lado y desapareció entre la gente.

¿Acaso estoy hablando de un fenómeno sobrenatural? ¿Moi? Pues la historia es la siguiente: Soy muy mala para los nombres. Exageradamente mala. En Noruega soy aún peor. En México al menos puede uno asociar los nombres con algo, pero aquí con nombres nórdicos que nunca había escuchado antes, me acuerdo mucho menos. Obvio esto ha disminuido con el tiempo que llevo aquí, pero aún así soy mala. MALA.

En Octubre del año pasado, falleció uno de mis profesores. Cuando me enteré, obvio me puse triste y recordé sus lecturas y lo claro que era para explicar, etc. Pero resulta, que en mis recuerdos asocié el nombre a la cara equivocada. La materia era la misma, pero eran tres profesores. El "fantasma" al que me encontré, era uno de ellos.

¡Qué oso! Obvio está, que lamento mucho la muerte de mi profesor. Me da mucho pena no haberlo recordado con la cara adecuada, y lamento más no haberme encontrado a éste profesor "fantasma" antes de octubre del año pasado para que me quedara claro que había confundido los rostros en el archivo de mi cabeza. El pobre de seguro fue a revisarse las cejas y la frente en el espejo después de ver mi reacción. Para vergüenzas no para uno.

¿Qué tiene que ver la foto? Es la foto de Victor. Un labrador amigo mío que ya pasó a mejor vida. RIP.

13 de febrero de 2017

Aventuras de Elizabeth en el metro

En realidad el título de ésta entrada tendría que ser algo como: mi amiga es una grosera de lo peor.

Tengo una amiga, vamos a decirle Elizabeth. Ella es muy linda, es tranquila y tiene mucha paciencia. Pero cuando en su infinita y superior sabiduría piensa que alguien está haciendo algo mal, o se topa con alguien que se porta grosero con ella, se convierte en Satanás. El detalle es que la cabrona tiene mucha suerte, y casi nunca se mete en problemas cuando libera al Satanás que lleva dentro. Nótese el "casi". Pues bien, ésto le pasó ayer:

Después de que el sol no se había aparecido en más de quien sabe cuantas semanas, es como que obligatorio salir a tomar aire libre cuando por fin está soleado. Eso justo hizo ella, el único detalle es que ayer la temperatura era de -10°C. Pasaron las horas, caminó mucho, y se llegó la hora en la que tuvo que ir al otro lado de la ciudad. Se preparó para irse, pero quienes hayan vivido en climas fríos saben que hay como una cuota de cuantas horas puede uno estar fuera cuando hace demasiado frío. La cuota de ella ya se había agotado luego de las cuatro horas fuera, pero aún así tomó el metro y se fue.

Cuando por fin llegó al otro lado de la ciudad, se topó con que tenía que caminar en lo oscuro y en nieve profunda otros 15 minutos. 15 minutos de ida, otros 15 minutos de venida al metro, y esperar otros 13 para que pasara el metro, ella ya era un cubo de hielo. Porque cuando hace frío hay que moverse, y aunque hizo zanja en la parada del metro eso no le sirvió para calentarse en lo más mínimo. ¿Mencioné que estaba del otro lado de la ciudad?

En lo que esperaba y caminaba para no congelarse, llegaron tres chicas que lucían asiáticas y muy probablemente eran chinas. Traían abrigos de lana negro todas ellas, así como gorros de colores y guantes blancos. Venían en su propio mundo platicando. Cuando por fin llegó el tren, Elizabeth esperó de forma educada para abordar, pero las chicas asiáticas se metieron al metro antes de que la gente pudiera salir, y para colmo una de ellas la pisó y ni dijo perdón. Así como para rematar el llamado a Satanás, se escabulleron y tomaron los únicos asientos disponibles.


Treinta minutos más tarde, el altavoz anunciaba la parada en la que Elizabeth se tenía que bajar para poder hacer conexión y llegar a su casa. Se abrieron las puertas del metro y, como siempre hace, Elizabeth les aventó los hombros y los codos a todos los papanatas que no saben que primero hay que dejar salir a la gente del metro, antes de quererse meter. Se dio la vuelta, para tomar el tren en dirección contraria y justo delante de ella estaban las asiáticas otra vez, y amenazaban con repetir la trastada de meterse enfrente de ella y robar los asientos libres otra vez.

Obvio es, y está de más recalcarlo, pero ésto no sucedió. En cuanto llegó el tren, Elizabeth hizo uso de su altura y se les metió, pisó a una de ellas y hasta les soltó un ¡Quítate! en español. Para después sentarse justo en el último lugar disponible. Era justicia poética, sonrió satisfecha y siguió en su rollo de música y en la luna en la que siempre vive llena de justicia y gente educada.

Pero, la cosa no terminó ahí. Tres paradas más adelante, se quitó los audífonos porque hicieron un anuncio por el altavoz. Y cual fue la sorpresa que las chicas estaba aún paradas pero de espaldas, con sus abrigos negros y gorros de colores. Pero ya no hablaban chino, ahora hablaban español. Peor, cuando les puso atención, se dio cuenta de que no eran las mismas chicas, sino que ella había sido una grosera horrible con tres chicas que no la debían. Madres. Y para rematar el fiasco, una de ellas llevaba un gorro muy familiar, del mismo color de gorro de una amiga de Elizabeth que se llama Lidia. Luego se fijó en el cabello, y era el mismo corte, el mismo abrigo. ¡En la madre!

Continuará....




No, no es cierto. Mi amiga se asustó, se quedó muda. Había sido una grosera horrible con Lidia. Una amiga muy reciente pero con la que se llevaba muy bien hasta el momento. Como dije, ella se dio cuenta tres paradas después, ya era demasiado tarde. Todas le habían visto la cara, obvio. ¿Y ahora? En eso ellas se bajaron del metro y ella siguió ahí, sentada mirando como se alejaban cruzando la calle con una forma de caminar bastante familiar. Madres. De inmediato tomó el teléfono para llamarle a Lidia y explicarle. Sonó varias veces y luego se fue a buzón. Intentó otra vez. Nada. Le mandó mensaje por WhatsApp, nada. Un mensaje por Facebook. Nada. Era su amiga, y por pinche grosera la perdió.

Solo que no la perdió. Lidia había empezado a trabajar hacía poco y estaba en el trabajo cuando Elizabeth le llamó y por eso no había podido contestar. Al ver varios mensajes perdidos, se preocupó y le llamó. Obvio no había sido ella en el metro. No la perdió como amiga. Las dos se rieron por lo absurdo de la situación. Pero de todas formas yo había estado preocupadísima toda la tarde. Erm, Elizabeth había estado preocupadísima.

Así las cosas. ¡Esperemos que aprenda a no ser tan pinche grosera con extraños! Pero bueno, si alguna de esas pobres tres chicas lee mi blog, que lo dudo. Perdonen ustedes, les tocó pagar lo que un trío de zoquetes asiáticas me, erm le hicieron a Elizabeth. No era personal. Perdón en serio.

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