Chido. Padre. Padre. Chido.

Miren qué bonitos tulipanes de primavera.

Cuando yo era peque estaba de moda decir: "¡Qué chido!".

Pasaron los años, "chido" pasó de moda y fue remplazado por: "¡Qué padre!". Pasaron los años, pasó de moda y volvió a ser chido decir: "¡Qué chido!".  

Ahora la que se oye anticuada diciendo "chido" soy yo, pero es que el último cambio de "chido" a "padre" se me pasó hacerlo. Pero ya no tarda en volver, de aquí a que me acostumbro a decir "padre" otra vez, de seguro ya estará de moda de nuevo.

Para más de éstas y otras babosadas filosófico-lingüïsticas, no se pierda la próxima edición de mi blog.


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