14 de diciembre de 2009

La ciudad

En todas partes del mundo hay una gran diferencia entre vivir en una ciudad, y vivir en un pueblo. Yo nací y crecí en una ciudad, la bella perla tapatía Guadalajara. Mi ciudad no es una gran metrópolis comparada con Hong Kong o la Ciudad de México, pero se defiende con 4.3 millones de habitantes.

Si bien no se puede decir que Guadalajara nunca duerme, como sucede con París y la Ciudad de México, hay muchas opciones de entretenimiento. Hay teatros, cafés, bares, antros, antros gays, museos, parques, convenciones, eventos, comics, tianguis, FIL, mercados y un montón de cosas más.

Pues bien, ahora vivo en una "ciudad". Puse ciudad entre comillas, porque para mí esto es un pueblo, y chiquito. Sin embargo, aquí se refieren a esta población como ciudad. Es la capital y cabecera municipal con pompa y fanfarria. Su población es de 20 mil habitantes en todo el municipio, lo que significa que en la "ciudad" somos todavía menos.

¿Qué significa ésto en sentido práctico? Que no hay nada que hacer aquí. Por ejemplo, si deseo ir a comer a un restaurante, aparte de que es carísimo, las opciones pueden ser contadas con los dedos de una mano. Si quiero salir a bailar, en todo el pueblo hay solamente dos bares. Uno es piano bar, sí horror, y el otro es a donde van todos los chavitos que todavía no tienen edad suficiente de salir corriendo de la "ciudad".

Cuando recién llegué, me contaron de un café que es LA ONDA, sitio al que acude la crema y nata de la cultura, música y cine de la región. Dicho de otra forma no es un café cualquiera, es EL CAFÉ. Total que cuando por fin decidí ir a mezclarme con la cultura, me di cuenta de que es una casa de 10 metros cuadrados con hippies fumando afuera, y congelándose al mismo tiempo, y dos que tres metaleros. Eso sí, el café está rico, pero no hay exposiciones de nada, sólo un lugar chiquito sin decoración o temática en donde se reúnen a fumar.

Lo que sí hay, increíblemente, es un centro comercial. Pero no se la puede uno pasar las 24 horas en el centro comercial, ¿o sí?

3 de diciembre de 2009

Otoño

¿Qué se hace cuando no se te ocurre nada que postear?
Obvio, ¡pones fotos!

Sigo en etapa de recuperación, ya no ando de malas a toda hora, pero todavía no soy la misma de antes. Supongo que la recuperación de haber perdido la razón vendrá con el tiempo.

Hace algunas semanas, no me acuerdo cuantas, asistí a un funeral. La bisabuela de Rodrigo pasó a mejor vida a los 98 años de edad. La iglesia me pareció hermosa, con montañas nevadas a lo lejos y un paisaje otoñal lleno de color.



La bandera noruega a media asta

Algunas tumbas


La carretera






Dejó de llover tan sólo unos momentos para que tomara las fotos

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