7 de octubre de 2010

Aprendiendo noruego

En este momento estoy en mi clase de noruego. Me dejan tener mi laptop encendida, y piensan que tomo notas. Nos explican sobre las mejores formas de escribir, sobre las mejores formas para sacar el texto que tenemos dentro. Justo ahora que hablan sobre el "sabor, olor " y cosas así, es que pienso en todo el proceso que ha sido para mi aprender noruego. Intento compararlo con lo que fue en ingles para mi.

Cuando yo decidí aprender inglés, fue porque fue un idioma que siempre me gustó. Cuando escuchaba que algún conocido sabía hablar inglés, me llenaba de admiración y siempre me decía a mi misma: "Algún día hablaré inglés". Y dentro de mi, siempre supe que era algo que yo quería hacer y lograr. Cuando por fin empecé a ir a clases de inglés, nunca estudié para ningún examen, siempre seguía mis instintos sobre como "sonaba" mejor, y así sacaba siempre muy buenas calificaciones y al cabo de mis 12 niveles de inglés, hasta me sorprendí que ya hablaba inglés.

Empecé a ver películas con subtítulos en inglés, nunca le tuve miedo a las conversaciones, y a la fecha me encanta cuando me dicen que mi inglés es muy bueno. El inglés me abrió miles de puertas, me ha dado de comer por medio de mi trabajo, me trajo al otro lado del mundo, etc. Aprendí a hablar inglés por placer, a forma de juego, jamás me presionó nadie para hablar mejor, para entender tal o cual cosa. Fue muy natural para mi, y disfruté cada paso del proceso.

Mi proceso con el noruego, ha sido todo lo contrario. Para empezar, jamás me llamó la atención como idioma, lo escuchaba y se me hacía raro, pero en realidad hubiera preferido aprender alemán, francés, latín o incluso italiano antes del noruego. Cuando supe que viviría en Noruega, intenté buscar cursos en México, sin éxito.

Pregunté en cada escuela de idiomas en Guadalajara, y nadie tenía cursos, clases o algo que se le pareciera. Al final, fui a Berlitz, en donde viene anunciado el noruego en su página web, hablé con el coordinador y me dijo que podrían arreglar que yo fuera a tomar un curso de noruego a Noruega, pagando una módica cantidad de un putamadral de dinero. Eso sí, no perdió oportunidad para quererme inscribir en clases de inglés. Lo bueno, es que ahí encontré que tenían un curso rápido de noruego para viajeros, con cassette y un librito de frases. Empecé a leerlo y escucharlo, y en mi próxima visita a Noruega me llegó el primer putazo de odio hacia el noruego.

Según yo, con mi librito de Berlitz había aprendido a contar, a ordenar cosas sencillas en un restaurante, a preguntar si el tren viene tarde, y cosas sencillas de simples. Me encontré con que lo que aprendí en mi librito no me sirvió de NADA. No, no exagero. Las tres veces que me atreví a hablar en noruego, nadie me entendió nada. Según yo estaba pronunciando de la forma adecuada, de acuerdo al cassette, y nada, nadie me entendía, y por lo mismo dejé de hacer el intento.

Dialectos
Después de mucho tiempo, descubrí la amarga palabra: dialecto. En Noruega hay cerca de 4500 dialectos, y hay algunos tan extremos, que el sueco es mas parecido al noruego de los libros que sus dialectos llamados "noruego". Muchos dirán que no es cierto, pero esa es mi impresión. Con los dialectos cambia la forma de pronunciar las palabras, el orden de las palabras, algunas palabras mismas y se encuentra uno con que sólo hay dos dialectos con forma escrita: el bokmål y el nynorsk.

Es tan extraño, pero cuando por primera vez me dijeron: es que en mi dialecto no tenemos forma escrita, puse cara de WHAT. ¿Cómo es posible no tener forma escrita? Es que en noruego, como en muchos otros idiomas con la célebre y grata excepción del español, la escritura tiene muy poco que ver con la pronunciación.

Pero, ¿cómo escriben entonces en sus dialectos? Se preguntarán ustedes. Lo inventan, por eso es común ver en Facebook cosas como:

Æ e i storfrm! ARTI!

Que si lo intenta uno traducir y no está familiarizado con los dialectos, buena suerte y paciencia con el intento.

En fin, ya obtuve mi resultado del examen B1. Resultó que pasé todo y una vez mas reprobó un puño de gente. Se supone que ya hablo noruego, y aún así no siento la más mínima emoción por haberlo logrado.

En ratos me llegan oleadas de frustración y escribo cosas como:
"Me sigue chocando el idioma, no me llama la atención aprender palabras nuevas, los diarios en noruego no me llaman la atención. La música en noruego sigue sin llamarme la atención como para aprenderme una sola canción. En síntesis, tengo una amplia y horrible apatía en contra del idioma en general.


Cuando Google me manda a páginas en noruego, siento una horrible molestia y cambio el idioma de inmediato, incluso antes de buscar si los resultados me son útiles o no. Cuando alguien procura tener una conversación conmigo en noruego, hablo tres palabras y luego empiezo a pensar otra cosa como Homero Simpson y pierdo el interés de inmediato. Los libros en noruego me siguen pareciendo ridículos, sus reglas gramaticales irrisorias, en otras palabras: me recontrachoca, odio el reputo idioma y me recontraemputa que ocupe un lugar en mi cerebro que podría estar ocupado con otras cosas más útiles.


He aprendido de mi misma que las palabras que mas me molestan son:


Men du må snakke norsk!!
(Pero tienes que hablar noruego!) 
Normalmente dicho por oriundos de la región que hablan ingles, pero no quieren hacer el ridículo porque lo hablan horrible con todo y un madral de años de educación.


Cuando alguien me dice eso, si es hombre me dan ganas de arrancarle los testículos y dárselos de comer, para luego meterle un palo de escoba por el trasero. Si es mujer, me dan ganas de untarle sangre en la cara y meterla a un corral con puercos salvajes para que la dejen sin cara y se calle la boca."

Pero la mayoría de las veces respiro profundo. Abro las páginas de los diarios e intento leerlos con calma. Lo mejor del caso, es que según un estudio serio del cuál no tengo el link por ahora, las personas que hablan más de un idioma tienen menos posibilidades de padecer deficiencias en la memoria en años posteriores. Al parecer aprender un idioma es excelente para el cerebro y su salud.

¿Y para los nervios apá?

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