12 de junio de 2010

La tortura: B1

En lugar de llamarle examen, deberían ponerle "Prueba de Resistencia a los Nervios B1". Al principio no lo creí, hasta que estuve presente y lo vi con mis propios ojos. Episodios de sudoración, ataques de nervios, chicas llorando, todo por una tortura sádica. Perdón, examen de noruego.

Como ya les había contado antes, hay varios niveles de noruego con sus respectivos exámenes: A1 para conocimientos básicos de noruego; A2 para conocimientos medios; B1 para avanzados; y B2 o Bergenstesten para poder ingresar a estudios universitarios.

El prólogo
El primer día de clases, un 19 de agosto del año pasado, nos recibieron con los brazos abiertos. "Bienvenidos a su curso de noruego, en donde aprenderán a hablar el idioma, escribirlo, y mantener conversaciones con las personas que viven a su alrededor". Inmediatamente corrió el rumor de que hacía mes y medio, tan sólo 2 estudiantes de un total de más de cien habían pasado el examen B1. ¿Qué se dice ante tal cosa? Nada, pues a estudiar y esperar que el próximo año yo sea una de esos 2.

Pasaron los meses, las clases eran frustrantes muchas veces, sobre todo por la falta de lógica o reglas gramaticales que tiene el noruego como idioma. Pero en general íbamos en progreso, muy lento, pero progreso al fin. No se malentienda que las clases me parecían difíciles, no me iba nada mal.

En fin, desde mes y medio antes del examen, empezamos a repasar y ver temas que de seguro vendrían en el famoso B1. Una semana antes, hicimos como prueba el pavoroso examen del año pasado, el cual consta de cuatro partes:

1. Muntlig del.
Es el examen oral que se presenta de dos en dos. Que a su vez consta de cuatro ejercicios:
a) Individual: Una presentación tipo monólogo de uno mismo, 2 minutos.
b) En pareja: Conversar con un compañero(a) sobre cuál es la mejor forma de hacer amigos noruegos e integrarse a la sociedad noruega.
c) Individual: Segundo monólogo en el que tuve que hablar sobre mis planes para el futuro.
d) En pareja: Conversar sobre las diferencias entre mi país de origen y Noruega.

Los temas son diferentes cada vez, incluso compañeros que presentaron el examen el mismo día, tuvieron que hablar de cosas diferentes como el clima, la educación, los medios de transporte, etc. Las instrucciones son sencillas, pero depende uno del compañero en gran medida. Por ejemplo, si el compañero no entiende lo que uno dice, son puntos malos para ambos; si el compañero es de los que no se callan y no dejan que el otro hable, también puede hacer que el que no habló repruebe.

2. Lytteprøven
La parte del examen en la que se tiene que escuchar. Hay que completar espacios en blanco, contestar preguntas sobre conversaciones cortas, etc.

3. Leseprøven
El examen escrito. Hay que leer artículos, clasificados y textos en general para después contestar a preguntas que requieren que se comprenda lo que se lee para ser contestadas.

4. Skriveprøven
Producción de texto como le llaman. Hay que escribir una carta y un ensayo sobre los temas dados.

En el examen de prueba me fue excelente. Saqué sin errores la parte de lectura, en el ensayo tuve como tres faltas de ortografía en dos páginas, en el oral no tuve problemas para expresarme y por último en el que teníamos que escuchar y contestar tuve sólo un error en todo el examen. Vaya, pues con esos resultados no estaba tan de nervios, pero ilusa de mi, no sabía lo que me esperaba.

Para empezar, nos llegaron por correo las fechas y número de aspirante. Bien podrían haberlos entregado en persona, pero la seriedad y apoyo al servicio postal son importantes, supongo yo. El examen oral era un viernes, el resto un lunes.

Viernes
Mi carta decía que mi examen oral comenzada a las 10 de la mañana. Desde que llegué, vi que quienes estaban sentados no hablaban casi y se sentían los nervios en el ambiente. Al poco rato, me presentaron a la chica con la que me tocaría presentar el examen. Jamás la había visto en mi vida. La pobre estaba temblando y tartamudeaba al hablar. Apenas le entendí que era de Libano. La saludé, me presenté, quise desearle suerte pero ella corrió con sus compañeros que ya habían terminado para preguntarles todos los detalles. En eso encontré a mi amiga de Ucrania: Natasha, quien también ya había terminado. Me dijo que los examinantes tenían cara de sus maestros de la antigua Rusia, que no le habían sonreído ni una sola vez y que me esperaría para irnos de compras a la salida. También me deseó suerte.

Al fin me tocó entrar, mi compañera habló demasiado y yo soy mala para interrumpir, pero no tan mala como para no hacerlo notar. Los maestros moderadores la callaron para que yo pudiera hablar mi parte y espero que me haya ido bien.

Lunes
Llegué temprano al examen, tontamente pensando que si se supone que el examen iniciaba a las 9 de la mañana, llegar a las 8 y media era suficiente. El examen comenzó a las 11, mientras tanto estuvimos en la sala de espera mientras los maestros nos trataban como extraños. No todos, pero la mayoría tenían una cara de flátulo atorado que hasta me dieron ganas de recomendarles el All Bran.

La seriedad y la espera me matan, y tanta solemnidad de parte de los maestros me empezó a sacar de quicio. "No se permite entrar al examen con bolsa, nada más su lápiz y borrador". Yo siempre cargo con mi bolsa para todos lados, y resulta que traía documentos importantes como pasaporte y cartas de recomendación. Obvio es, no me agradó la idea de dejar mi bolsa y tuve que pedirle a la directora directamente que me cuidara la bolsa, de lo contrario no me dejarían presentar el examen.

El principio pensé que era broma. En su tiempo, presenté el examen Ceneval para la preparatoria en México y aunque había temor y nervios en el ambiente, no nos revisaron como si estuviéramos a punto de abordar un avión.

Durante el examen podíamos tomar agua, misma que nos provocó ganas de utilizar el inodoro minutos después. Para sorpresa mía, no estaba permitido ir al baño. Si queríamos ir, teníamos que pedir permiso para que un maestro nos acompañara. En mi caso, me tocó la profesora de esfínteres Mariana (cambié el nombre, obviamente). Antes de permitirme entrar al baño, abrió la puerta de cada inodoro para asegurarse de que no había nadie y se quedó vigilando la puerta.

Este trato como de criminal me puso de nervios. Yo sé que tiene que asegurarse de que nadie copie, pero eso de ponernos a la policía de esfínteres me pareció excesivo. Al fin terminó el examen, para entonces mis nervios estaban a punto de reventar. Mi forma de arreglarlo, fue embriagándome con mi amiga de Ucrania.

Desde chica me vendieron la idea de que no hay tal cosa como un examen difícil. Si no estudias te parece difícil, así de simple. Pero el examen que presentamos fue muy diferente al examen de prueba que hicimos semana y media antes. Muchas palabras raras y demasiados dialectos que no me esperaba. Ya una vez había escuchado que es costumbre en las universidades noruegas preguntarte cosas en los exámenes que no tienen nada que ver con lo que viste en clase. Ahora lo corroboré en carne propia. ¿Me agrada? No, pero para eso tengo un blog: para quejarme.

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