Slaps, la pista de hielo

De chica me encantaba ver los juegos olímpicos de invierno. Y curiosamente, los juegos olímpicos de invierno a los que más puse atención, fueron los de Lillehammer 1994. Me fascinaba ver el patinaje artístico, y me imaginaba deslizándome con alta facilidad en el hielo, llena de gracia y con toda naturalidad. En aquellos años de niña, recuerdo que había una pista de hielo en lo que era el hotel Hyatt de Guadalajara, así como un buffet con pasteles a donde en más de una ocasión fui a comer cuando pastel pude. Pero, a pesar de que me moría por intentarlo, nunca tuve la oportunidad de patinar.

Mi madre, en pleno uso de sus facultades preocupativas, decía que el cuchillo de los patines era muy peligroso, que hay quien ha perdido dedos porque al caer alguien les pasa por encima. Decía que si caías de cabeza, el hielo te descalabraría por lo duro, y que si de milagro sobrevivías eso, aún quedaba el terror de las bacterias en los patines, muchas de las cuales sobrevivían hasta el más efectivo desinfectante. Mi mamá era experta en imaginarse tragedias y en imaginarse la forma en la que el universo conspiraría para que todas me pasaran precisamente a mi.

Pasaron los años, y ahora vivo a relativa corta distancia de Lillehammer (son siete horas en carretera hacia el sur). Sigo sin haberme puesto patines de hielo, y sin deslizarme como cisne por una pista de hielo. Esto considerando que los cisnes se deslicen con gracia sobre el hielo. Pero bueno, eso de que no he estado en una pista de hielo, puede que no sea tan cierto.

¿Se le puede llamar pista a la calle común?

La semana pasada cayeron toneladas de nieve, no sé lo que sea normal en otros países, pero aquí cayó casi medio metro. La temperatura estaba alrededor de los -10 °C, y aunque frío, la nieve hace que el paisaje se vea mucho más claro y lleno de vida. Ayer, sin embargo, la temperatura subió. Subió tanto que la nieve en los coches se derritió y parecía que los coches tenían gotas de lluvia. Pero, hoy la temperatura bajó otra vez.

Para todos aquellos que viven en el polo norte, ya saben lo que esto significa: La nieve del suelo se convirtió en agua el día que “hizo calor”, y cuando bajó la temperatura se volvió a congelar, formando en lugar de nieve: hielo. Días como hoy, no quiero ni salir de mi casa, y mucho menos caminando. Las calles que están de bajada, son aterradoras. Aquí es cuando los que no somos nativos de la región, brillamos porque no llevamos años de experiencia y tenemos que usar clavos en los zapatos para no matarnos.

¿Conducir un auto? Ya estoy aprendiendo, pero básicamente se trata de calcular tres metros más para lograr un alto total. Frenar de repente, sólo provoca que el coche se deslice con más rapidez, y se pierda el control de mismo. Atravesársele de repente a un vehículo pesado, es el equivalente a un suicidio.

Curiosamente, cuando veía los paisajes nevados jamás se me ocurrió pensar en el hielo.

Comentarios

  1. Jajajaja, desde acá se lee todo bonito, pero los tapatíos somos muy de, uy hace frío, como para estar en la casa, lalala, pero en realidad nunca hace FRÍO. Estamos a 7 grados y ya sentimos que morimos, jajaja. Ahora ustedes allá que gran parte del año viven con temperaturas locas y la vida sigue, uff. Pero aún así sueño con estar allá :).
    Saludos.

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  2. Ahora entiendo, tu subconciente te dijo hace mucho tiempo: "buscate un vikingo pa' que conozcas Lillehammer", o como se llame...y zas! un dia abriste los ojos y ahi estaba la montana de nieve y el hielo a tus pies. Vikingo incluido. No hay que menospreciar el poder del deseo...

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  3. Hola Alejandrina,
    En efecto, hubieras visto cuando recién llegué, me congelaba a todas horas.. no sabía la diferencia entre estar dentro de una casa y afuera del condenado frío. Espero te toque venir pronto a estas tierras heladas. En verano se pone muy verde y lindo.

    Hola Aztekeyes,
    Yo creo que si fue eso del subconciente, y no sabes que gusto ver que ya tienes blog!!

    Saludos!

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  4. A mi también me gustaban desde niña las pistas de hielo, por mi casa existe una a la cual solía ir, por ese entonces nunca pense en inconvenientes, hasta que crecí, si me llegué a imaginar lo de los dedos nada más, pero de hecho le paso a una amiga, se cayó y le paso alguien encima de los dedos, pero sólo le hizo una cortada medio aparatosa pero no salieron volando los dedos como me imaginaba. El año pasado me puse unos guantes para que fuera menos la cortada si me caia y me pasaba alguien encima, pero por suerte nunca caí!
    Más que cortarse los dedos con el filo del patín, esas calles empinadas con hielo me parece más peligroso! Ah como todo lo veo lindo desde acá, ni me pasaba eso por la mente! EStaría igual que tu que ni querer salir no fuera a deslizarme sin fin hasta que un auto o casa me detuviera, en el mejor de los casos. Me imgaino bajando con un equipo de escalar para afianzarme bien al hielo jejeje.
    Suerte!!!

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