El ataque de las tetas vikingas. Segunda parte.

Primera parte aquí.
(Continuación)

Al bajarme del auto, lo único que podía pensar era en el maldito frío. Ingenua de mí, no sabía que años después me congelaría a -25°C. En esas épocas -5°C me parecía el fin del mundo en congeladés. En esta fiesta alcancé a reconocer a casi todos. Si bien estaban todavía en etapa congruente, ya estaban bastante ebrios.

El verdadero shock fue ver que todos estaban disfrazados de árabes. ¡Que bien! Dirá quien me lea, el detalle es que las mujeres estaban vestidas de hombres, y los hombres de... ¿eran mujeres? El anfitrión, a quien llamaremos Alejandro, nos recibió en la entrada. Alejandro tenía la nariz y boca cubiertas por un velo de tul rosa. Vestía top morado, falda a la cadera y calcetines. Cuando por fin pude dejar de ver sus calcetines, al levantar un poco la mirada, reparé en su ombligo peludo. Suspiré y decidí ponerme a charlar con quien pudiera con tal de no aburrirme. Había una chica a la que yo no conocía, me puse a platicar con ella y me contó que ella vivía en ese departamento, junto con Alejandro, quien en esos momentos se contorneaba mientras los demás le aplaudían. De inmediato pensé que eran novios, el detalle es que yo conocía a la novia de Alejandro y no era ella. – Ah, eres la novia de Alejandro. No – me contestó. - Tan sólo somos amigos, su novia es Viviana. Obviamente, me pareció extraña la situación, hombres que viven con mujeres que no son sus parejas, y las parejas como si nada; pero sonreí y no dije nada.

Photobucket
Foto de Alejandro, mientras bailaba para los demás.


Después de una hora, en la que me esforcé por tomar algo con tal de no estar tan fuera de lugar, ya estaba aburrida otra vez. No era la única, otros dos invitados se pusieron a jugar algo que parecía Guitar Hero, pero con nubes de colores. A Rodrigo y sus amigos les da por ponerse a luchar entre ellos cuando andan de fiesta, no son luchas en serio. Según esto luchan entre ellos para enseñarse mutuamente a hacer nudos, llaves y las practican en turnos para aprender. Así es que para estos momentos ya se revolcaban en el suelo, al tiempo que intercambiaban técnicas de kick boxing y artes marciales en general.

En eso, noté que voló un teléfono cuando Alejandro le aplicó una llave a Rodrigo y este cayó sobre su espalda. Para evitar más daños al celular, fui de acomedida y lo tomé del suelo. Revisé que estuviera completo, y en eso noté que tenía dos mensajes nuevos. Me pareció extraño, e intenté decirle a Rodrigo, pero este ahora asfixiaba a Alejandro con otra llave al cuello, así es que no me hizo caso. Tomé el teléfono, y me senté una vez más en el sofá, que ahora estaba desierto. En eso llegó un tercer mensaje de texto, me llamó la atención la insistencia: y lo abrí. Se descargó lentamente una foto, con una cara sonriente, y después unas tetas.

-¡¿Qué?!

(Continuará)

Comentarios

  1. Hola Liv..ya va siendo hora que te presente mis respetos:-))..te leo ya hace un tiempo..me enganchan tus posts...por cierto,a este último solo le falta filmarlo en un corto...es que hasta me lo estoy imaginando,,muy bueno:-))besos..

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  2. Hola Elisabeth!
    Muchas gracias por la visita y por leerme!

    Me halagas con eso del corto, igual y estaría bueno para un anuncio pero de la Sección Amarilla (podadoras) por aquello de los pelos en el ombligo!

    jaja.. saludos!

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