21 de enero de 2013

El dueño de la calle




Cuando digo que vivo en Noruega, muchos se imaginan que las avenidas aquí son pavimentadas en oro, que no hay baches y que en el "primer mundo" todos son recontra-educados a la hora de respetar los señalamientos.

Todos éstos mitos bien podrían ser desmentidos, con que visiten mi calle un domingo en la tarde. La calle por la que vivo, es super angosta. En invierno, cuando pasa el tractor limpia-nieve, (que en lugar sólo la empuja del centro a los lados) la calle se vuelve tan angosta, que nada más cabe un coche y con problemas, aunque es una calle de doble sentido.

Otra cualidad de mi calle, es que está llena de baches. Hay baches de todos los tamaños, tantos, que hacen imposible manejar a más de 30 km/h sin obtener un dolor de cuello. Aunque bueno, el límite de velocidad de mi calle es precisamente 30 km/h, entonces si alguien quisiera tomar los baches a altas velocidades, tampoco podría.

Sumado a éstas condiciones de calle, están los vecinos que viven en la esquina. Se creen dueños de la calle. De eso de que va uno camino a su hogar, y de repente se encuentra con que el vecino está estacionado a media calle y ¡no se mueve! La primera vez, hasta tuvieron el descaro de decirnos que si estábamos esperando a que se quitaran, nos íbamos a quedar ahí toda la noche, porque iban para largo. ¡Descaro! Me encantaría decirles que ésto NUNCA pasa, pero en realidad pasa tan seguido que ya es cosa de decir: mira, ahí están de dueños de la calle... OTRA VEZ.

En la foto muestro la fechoría de ayer. Tuve la calma de tomar la foto, ellos se asomaron por la ventana y nunca salieron a mover el coche. Tuvimos que echarnos en reversa media calle y darle la vuelta a la manzana panteonera y entrar por otro lado.

PD. Por lo general, el noruego común es muy respetuoso de las reglas de tránsito y es considerado con los peatones, pero también aquí hay excepciones a la regla.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...