15 de abril de 2010

El ataque de las tetas vikingas. Tercera parte y final.

Segunda parte aquí

(Continuación)

Un mensaje de texto, en el teléfono de mi novio, con una foto de una chica mostrando sus tetas. Pero, de seguro le mandaron un mensaje de broma, pensé. ¿Quién consideró pertinente enviarle una foto en topless? En eso, llegó otro mensaje con otra foto. La misma chica sonreía con los labios en mueca de beso, vestía una playera escotada color rosa. ¿Qué pedo? Abrí los otros dos mensajes, ambos en noruego. No entendí nada. Ya estaba molesta. Intenté acercarme a Rodrigo una vez más, el seguía en lo suyo en la lucha con sus amigos. En eso, la chica con la que me había charlado antes, regresó del baño. Se había ido a cambiar, ya no estaba vestida de árabe, traía una playera color rosa.

¡Era la puta chica de las fotos!

Tenía dos opciones:
a) Quedarme callada.
b) Hacer un tango como sólo las latinas somos famosas por hacerlos.

Pero, pelearse estando sobria con tu novio ebrio, me pareció muy idiota. A pesar de todo, la noche me había demostrado que tan extrañas son las costumbres en Noruega: Hombres vestidos de bailarinas exóticas, madres de fiesta con jóvenes de la edad de sus hijos, ex novias platicando con la novia actual mientras mandan tetas por mensajes de texto. ¿Es normal? Me pregunté. En esta sociedad loca, ¿se considera apropiado?

Al poco rato regresamos a casa. Rodrigo había tomado demasiado, incluso comparándolo con los demás en la fiesta. No mencioné nada sobre los mensajes, pero no le devolví el teléfono. Nuestro único pleito de la noche, fue cuando se le ocurrió bajarse del taxi para caminar el último tramo hasta su casa, que era como un kilómetro. Estábamos en medio de la nada, a media montaña, todo congelado, -5°C y la próxima casa de divisaba a lo lejos, ni la luna se veía, así es que tardé un poco en acostumbrarme a la oscuridad. Conforme caminaba con cuidado de no resbalarme en el hielo, le reclamé por haberse bajado del taxi cuando ya estábamos tan cerca. Yo temblaba de frío, estaba cansada, enojada y eran aproximadamente las 5am.

De lo que pasó al día siguiente, no hay mucho que contar. Con ayuda de un traductor me di cuenta de que la puta lo había invitado a dormir en su cama, consideradamente porque lo vio muy ebrio. También vi que él le contestó un: “no, gracias”. Ella había sido su novia hacía muchos años, yo sabía de ella, y él ya me había contado sobre lo latosa que se volvió con los años.

Les conté a mis amigos en México, quienes se indignaron y me hicieron sentir mejor. Hubo quien me dijo que lo bueno es que él la había ignorado, pero yo quería más. Así es que mi venganza fue mandar la foto a alguien de confianza, quien se encargó de mostrársela a todos sus amigos y compañeros de trabajo en México. Las palabras “tetas” y “puta” fueron repetidas muchas veces conforme circuló la foto.


La tipa se fue a vivir a otro país, Reputaland of the sluts. Según esto se consiguió un novio, o al menos eso dice su Facebook. Como los círculos de amigos en un pueblo como el que vivo, son muy pequeños, de repente me ha tocado verla en otras fiestas, pero nunca volvió a mandar mensajitos, y mi cara al verla nunca volvió a ser amable.

Esta es una historia verídica que sucedió hace más de tres años. Es parte de mis aventuras por Escandinavia.

(Fin)

14 de abril de 2010

El ataque de las tetas vikingas. Segunda parte.

Primera parte aquí.
(Continuación)

Al bajarme del auto, lo único que podía pensar era en el maldito frío. Ingenua de mí, no sabía que años después me congelaría a -25°C. En esas épocas -5°C me parecía el fin del mundo en congeladés. En esta fiesta alcancé a reconocer a casi todos. Si bien estaban todavía en etapa congruente, ya estaban bastante ebrios.

El verdadero shock fue ver que todos estaban disfrazados de árabes. ¡Que bien! Dirá quien me lea, el detalle es que las mujeres estaban vestidas de hombres, y los hombres de... ¿eran mujeres? El anfitrión, a quien llamaremos Alejandro, nos recibió en la entrada. Alejandro tenía la nariz y boca cubiertas por un velo de tul rosa. Vestía top morado, falda a la cadera y calcetines. Cuando por fin pude dejar de ver sus calcetines, al levantar un poco la mirada, reparé en su ombligo peludo. Suspiré y decidí ponerme a charlar con quien pudiera con tal de no aburrirme. Había una chica a la que yo no conocía, me puse a platicar con ella y me contó que ella vivía en ese departamento, junto con Alejandro, quien en esos momentos se contorneaba mientras los demás le aplaudían. De inmediato pensé que eran novios, el detalle es que yo conocía a la novia de Alejandro y no era ella. – Ah, eres la novia de Alejandro. No – me contestó. - Tan sólo somos amigos, su novia es Viviana. Obviamente, me pareció extraña la situación, hombres que viven con mujeres que no son sus parejas, y las parejas como si nada; pero sonreí y no dije nada.

Photobucket
Foto de Alejandro, mientras bailaba para los demás.


Después de una hora, en la que me esforcé por tomar algo con tal de no estar tan fuera de lugar, ya estaba aburrida otra vez. No era la única, otros dos invitados se pusieron a jugar algo que parecía Guitar Hero, pero con nubes de colores. A Rodrigo y sus amigos les da por ponerse a luchar entre ellos cuando andan de fiesta, no son luchas en serio. Según esto luchan entre ellos para enseñarse mutuamente a hacer nudos, llaves y las practican en turnos para aprender. Así es que para estos momentos ya se revolcaban en el suelo, al tiempo que intercambiaban técnicas de kick boxing y artes marciales en general.

En eso, noté que voló un teléfono cuando Alejandro le aplicó una llave a Rodrigo y este cayó sobre su espalda. Para evitar más daños al celular, fui de acomedida y lo tomé del suelo. Revisé que estuviera completo, y en eso noté que tenía dos mensajes nuevos. Me pareció extraño, e intenté decirle a Rodrigo, pero este ahora asfixiaba a Alejandro con otra llave al cuello, así es que no me hizo caso. Tomé el teléfono, y me senté una vez más en el sofá, que ahora estaba desierto. En eso llegó un tercer mensaje de texto, me llamó la atención la insistencia: y lo abrí. Se descargó lentamente una foto, con una cara sonriente, y después unas tetas.

-¡¿Qué?!

(Continuará)

13 de abril de 2010

El ataque de las tetas vikingas. Primera parte

Hace muchos, muchos años (tres). En una tierra muy lejana…



Era la noche del 31 de diciembre, nos invitaron a pasar año nuevo en casa de, vamos a ponerle Lestat, porque su nombre real es nombre de vampiro de Anne Rice. Lestat es amigo de Rodrigo. Yo era la única mujer en la reunión, y como nueva que no hablaba el idioma, tuve que aguantar estar ahí sentada mientras todos charlaban en su dialecto. Sin perder el tiempo, como buenos vikingos empezaron a tomar, la mayoría eran cervezas aunque hubo quien llevó otras cosas. Por la docena cerveza, se les quitó lo tímido y empezaron a charlar conmigo. Hago el paréntesis para contarles que esa parte de la cultura noruega sigue molestándome. La gente normalmente no me dirige la palabra, según esto porque les da pena. Pero cuando están ebrios, TODOS quieren hablar conmigo, y a mi me choca lidiar con borrachos.

En fin, me la pasé regular. Salimos a ver los fuegos artificiales de la media noche, nos felicitamos por el año nuevo, etc. Yo no tomé mucho. Mi dosis de bebidas alcohólicas, es mas o menos la misma siempre, en cuanto estoy mareada lo suficiente para reírme de cualquier tontería, es buen momento. Una vez que llego a ese punto, casi siempre dejo de tomar o tomo muy despacio para no hacer teatros o desvaríos. Muy al contrario de mi sentido común, ¡todos a mi alrededor bebían sin parar! Parecía un estado de contingencia en el que si no tomaban lo que tenían enfrente, un troll gigante con garrote les cortaría su virilidad para luego asarlos en una fogata en el bosque.

Las latas y botellas empezaron a apilarse, al grado de que no cabía una sola más en la mesa. La borrachera era ya evidente, eran cerca de las 2am y yo estaba francamente aburrida. Ya nadie podía hablar inglés, arrastraban la lengua al intentar decir algo coherente, y yo en un intento por matar el aburrimiento, subí a charlar con la mamá del anfitrión, Lestat. La madre de Lestat es muy amable, tiene mirada jovial y se ve al menos 25 años más joven de lo que me dijo ser. La razón por la que estaba despierta, era que ella también celebraba el año nuevo, pero de forma mucho mas tranquila en compañía de unos coolers. Charlaba plácidamente con su novio, un joven polaco tan sólo un par de años mayor que Lestat. Me contó un poco sobre su vida, un poco de televisión, mientras Lestat, Rodrigo y los demás yacían ebrios un piso abajo.

Una hora después, decidí bajar a ver cuantos seguían en pie, después de todo, yo había sido invitada a la borrachera del sótano. Para horror mío, en cuanto bajé me informaron que iríamos a otra fiesta. La temperatura afuera era de -5°C y las calles estaban cubiertas de hielo. Lo que había tomado se me había bajado desde hacía buen rato, y lo único que quería era irme a dormir en mi cama calientita. Llamaron al único amigo sobrio que quedaba en la noche, y él nos llevó a la famosa otra fiesta.

(Continuará)

8 de abril de 2010

21 mil pollos

Vista de la granja desde el cuarto de monitoreo. En esa ocasión recibieron 21 mil pollitos que ya se alimentan.

Desde que llegué a Noruega, he notado ligeros cambios en mi cuerpo. Si bien no soy esbelta, ya no parezco tanto un tamal mal amarrado (nótese el "tanto"). Es casi posible adivinar en donde debería estar mi cintura, y eso no había sucedido en años. No estoy delgada, pero ciertamente he bajado de peso; y ya no estoy tan deforme como cuando llegué a Escandinavia.

Rodrigo también lo ha notado, y como buen nacional me dice que se debe a que como cosas diferentes y naturales. Tal vez tiene razón. Según me cuenta, en Noruega está prohibido engordar con hormonas a los animales, o crear mutaciones genéticas con el fin de que pesen más o sean "mejores" como pasa bastante en América. Tomemos como ejemplo el pollo. Mientras en México un pollo comprado en el súper es grandote, pesado y amarillo, aquí son muy chiquitos. Notablemente pequeños en comparación.

Afortunadamente, puedo contarles como es que nacen y crecen los pollos que se destinan para alimentación en Noruega. Mis suegros tienen una granja que aparte de vacas, tiene pollos. Así es que me ha tocado ver el proceso completo, y se los voy a compartir aquí:

La granja, es como una casa grandísima en forma rectangular y con varias chimeneas. De lejos parece una casa muy grande y larga, demasiado larga. Tiene sistema de drenaje, agua y calefacción. Todo lo que funciona dentro está regulado automáticamente. La temperatura en donde crecen los pollitos, debe estar entre 32 y 35 °C y cualquier variación, por más pequeña que esta sea, puede resultar en la muerte de los animalitos. Es por esto, que si hay alguna diferencia en la temperatura, suena una alarma que inmediatamente llama automáticamente y envía mensajes de texto a tres personas, para que revisen de inmediato si hay algún problema.

La granja cuenta con áreas designadas. La más grande es, obviamente, en donde se encuentran los pollitos. Un cuarto de monitoreo, en donde quienes trabajan ahí se ponen unos overoles higiénicos antes de entrar. Y por último, un estacionamiento pequeño, que se utiliza como almacén, cuarto de limpieza y área de entrega para los camiones que recogen los pollos o los traen.

La granja está bien ventilada, para esto tiene varias chimeneas que mantienen el aire fresco sin dejar que el frío entre. Cuando alguien desea visitar la granja, pueden entrar a sólo una área del cuarto de monitoreo. En donde hay una gran ventana que permite ver a los pollitos. Nadie que no trabaje ahí puede tener contacto con el aire que respiran los pollos, por eso lo más cercano es un cristal para poder ir a verlos.


Pollitos de un día de nacidos, tal y como llegan para ser alimentados.

Los huevos son encubados en otro lugar y son enviados a la granja. Cuando los pollitos llegan, tienen tan sólo un día de nacidos. Los tráiler tienen también temperatura controlada, de lo contrario los pollitos morirían en el trayecto. Se estacionan en el cuarto de entrega que les mencioné antes, y de ahí son ingresados de caja por caja a la granja manualmente. Cada caja tiene cien pollitos. En total reciben entre 21 mil y 23 mil pollos por vez.

Una vez adentro, se distribuyen a lo largo de la granja, aunque cualquier pollito aventurero puede pasearse por donde quiera si así lo prefiere. Los pollitos siguen el sonido, así es que basta aplaudir para que todos se acerquen al lugar a donde se quiera llevarlos. Una cosa curiosa, cuando están las luces encendidas, los pollos son muy activos, pero en cuanto se apagan las luces, se quedan muy quietos y sin hacer ruido.

En el centro, y a lo largo de la granja, hay agua y comida que se libera poco a poco también de forma automática. Desde estos comederos o bebederos se alimentan los pollitos cuando así lo desean. Así pasan algunas semanas; comen, beben y juegan hasta que crecen y son retirados por los mismos tráileres. En otro lugar son sacrificados y vendidos como alimento para humanos. Una vez que se llevan a los pollitos, se lava y desinfecta toda la granja. Se deja “descansar” la granja algunas semanas, para que después traigan más pollitos recién nacidos.

2 de abril de 2010

Acúsome

¡Acúsome de que soy mala, muy mala!




Mi post del primero de abril, fue escrito como broma. Acúsome también, de que no fue la única broma que hice ayer. Les mandé mensajes de texto a mis amigos y conocidos diciéndoles que sentí un llamado divino, y que me convertiría en monja. A otros les dije que me iría a Australia a rescatar una ballena atrapada. En fin, se dan una idea de lo diabólica que anduve ayer. Eso sí, me divertí bastante. 


Creo que vale aquí un paréntesis para contarles de Rodrigo. El es orgullosamente ateo, no cree ni en el niño de Atocha. La única creencia que tiene es sobre la suerte, según él tiene muy mala suerte siempre. Hace dos años fue a Paris para el Blizzard Invitational en donde anunciaron Diablo III, y desde entonces no soporta a los franceses. Dice que es la gente mas mamona que ha conocido en su existencia. Así es que dudo muchísimo que algún día le de por irse a vivir a Francia, es mas, ¡dudo que pueda convencerlo de ir de vacaciones aunque sea!


Tampoco fui la única que hizo bromas. Macarena dijo que sortearía un viaje con sus millas, Aurea dijo que dejaba a Jesper. Pero un amigo llevó la broma al extremo: le llamó a una ex para decirle que salió positivo en examen de VIH, y a la pobre casi le da un infarto. Cuando me contó, estaba atacado de la risa, y hasta me dijo que esa es la broma más clásica que hay para ex. Luego dicen que la pasada de lanza soy yo.


Lo lindo fueron los mensajes que recibí, bien me dijo alguien “la verdad que un post así sirve para que veas cuanto te aprecian tus lectores =)”, y está en lo cierto. Hasta me sentí culpable por habérmelos vacilado. Pero, hay algo que tengo que decirles. Me encanta el día de las bromas porque es un pretexto perfecto para hacer tonterías (como si yo no las hiciera diario) y saludar a los amigos. No se trata siempre de que caigan, o de hacer sentir mal a nadie. De lo que se trata, en mi opinión, es de hacer sonreir a los demás, aunque sea un segundo. Que se acuerden de mi, y que sepan que tengo aún sentido del humor.


Google hizo de las suyas anunciando traductor para animales; Blizzard anunció un casco neuronal para jugar; en Wikipedia se dijo que se había movido la fecha del 1ero de abril al 31. Y para los fans de Harry Potter, bien saben que se festeja el cumpleaños de Fred y George Weasley.


Yo por mi parte, aparte de mis bromas, asistí a una fiesta de cumpleaños. La mejor amiga de mi cuñada cumplió años, y son gente muy linda, así es que nos fuimos a la famosa fiesta. Los asistentes fueron puras parejas casadas con niños chiquitos, por lo tanto, cuando piden que les cuiden a los niños, y se ponen a tomar, es algo así como el fin del mundo, o fin de todo licor que les pongan enfrente. Sigo cruda, así es que mejor luego les cuento de la fiesta.

1 de abril de 2010

Adios Noruega

No había escrito, lo sé. Las palabras las tenía guardadas en el fondo de mi garganta y no lo quise creer. Me hice tonta, como decimos en mi patria. Pero ahora, ya es ahora inevitable.

Me voy de Noruega, estoy harta del frío, estoy harta de la burocracia y de todo en general. Podría aguantar muchas cosas, pero lo que pasó hoy es demasiado.

Lo que pasó, es que Rodrigo resultó no ser lo que yo pensaba. Resultó ser un fanático religioso. Según él, por una visión que tuvo mientras se daba un baño, debe dedicar su vida a dios, y por tanto quiere quen nos mudemos a Paris. Poner en primer lugar una "visión", en lugar de lo que yo pueda necesitar o creer, es demasiado. Simplemente: no.

No pienso irme a París, no pienso seguirlo. No creo en las visiones, y mucho menos si te dicen "ven a vivir a París". Me regreso a mi patria, y ya veré que pasa después. Hay momentos importantes en la vida de todos, este primero de abril lo es para mi.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...