28 de septiembre de 2009

La primera del invierno


La foto es elocuente. Todavía no se termina de pintar de amarillo y naranja el paisaje, cuando ya cayó la primer nevada. Lo primero que pensé al ver la foto, fue si las ovejas no tendrían frío. A los segundos recordé que precisamente de ellas se saca la lana. Duh, despistada hasta la muerte.

Apenas estamos en septiembre. Aunque la nieve no se quedó en el suelo porque todavía está muy "tibio", como dijeran los oriundos de la región, ya se sintió el cambio en el clima. Y escribo "tibio" así entre comillas, porque la temperatura ya bajó a 3°C y se espera que para el miércoles estemos a -1°C. En Guadalajara, esas son temperaturas de contingencia, pero aquí es "tibio". En noruego, para referirse a temperaturas arriba de cero, les llaman "varmegrader", grados tibios. Así es que estamos todavía en grados tibios, por ende el suelo "tibio".

Mientras escribo esto, me caliento un poco degustando un chocolate caliente con un chorrito de licor de menta llamado Minttu, el cual estoy segura de que Delfín y el Chiva Congelado lo conocen, puesto que es de Finlandia. Si no lo han probado, se los recomiendo ampliamente. Se supone que se puede tomar helado, pero está muy fuerte para mi gusto. En chocolate sabe mejor.

Para finalizar. Ya lo sé, está mal hecho. No se abandona un blog por más de una semana, para al rato poner entradas seguidas de un día a otro. Pero lo de la nevada de hoy, se los tenía que contar precisamente: hoy.

27 de septiembre de 2009

Ciclo escolar

En Noruega, el ciclo escolar inició el 19 de agosto, fecha en que entré ya por fin a clases de noruego. Aunque se trate de clases del idioma solamente, está organizado todo de acuerdo al año escolar. Esa hermosa burocracia.

Pero, si ya me ha leído antes, sabrá que ya había estado en clases de noruego. En efecto, en lo que se juntaba un grupo al que me pudiera unir, pude asistir a dos clases semanales, mismas que no me sirvieron de nada. Como de todas formas tendría que volver a empezar una vez que hubiera grupo para mi, no consideré necesario perderme las tardes de verano, tan sólo por ir a encerrarme a un salón apestoso.

La maestra de ese curso semanal era linda, pero no sabía cómo mantener a un grupo callado. Todo el mundo la interrumpía y no explicaba nada en lo más mínimo. Para colmo, el empezar de esa forma sólo hizo que yo odiara el idioma en su totalidad. Hay mil y un razones del por que puede uno odiar el noruego, pero ese es tema de otro post.

En cambio, mis clases de ahora están mucho mejor organizadas. Tengo cuatro maestros a lo largo del día, que nos enseñan lo mismo en su propio estilo cada uno. Entro a las 8:30 de la mañana y salgo entre 1 y 2 de la tarde. Así está diseñado el curso.

Utilizamos el libro Ny i Norge, y los maestros traen material extra que nos ayuda a practicar. Mis compañeros son de varias nacionalidades. Hay de Etiopía, Eritrea, Palestina, Ukrania, Brasil, Perú, Filipinas y Cambodia. Como ya se imaginará las chicas latinas somos las mas risueñas y ruidosas.

También nos han enseñado un poco de modales, lo cual es chistoso porque los noruegos no conocen el "por favor", o "permiso", y jamás te abren la puerta del coche o esperan a que tu pases como buenos caballeros. Pero según ellos son muy educados, claro.

Nuestras maestras son todas mujeres, incluyendo a una chinche que nos cae mal a todos. Lo chistoso es que cuando le dije el nombre a Rodrigo, me contó que había sido maestra en donde él estudiaba de chico, y la odia al igual que sus hermanos también la odian con pasión. Sí, ya estoy empezando a padecer aquello del pueblo chico e infierno grande.

Sin ir tan lejos, mientras tomé el curso de presentación a la sociedad noruega hace unas semanas, se me ocurrió mencionar que mi sobrino me golpeó la nariz con un plato. El pequeño monstruo me gritó que quería chocolates, como no le dí ninguno, se enojó y me arrojó el plato a la cara. Conté el incidente a mi compañeras de clase y sucede que una de ellas es la mamá de uno de los amigos del pequeño monstruo en cuestión. Al momento de contada la anécdota, puso cara de "ahora mismo voy a contarle a todo el pueblo". Al ver su cara, mejor le compuse a: "pero yo creo que fue accidente, eh". Si normalmente el mundo es un pañuelo, aquí es mil veces peor.

En fin, ya pasaron las fiestas patrias y extraño a mi México lindo. Me da cosa ver en las noticias que, para variar, se lo está cargando la chingada. Nada nuevo, supongo.

5 de septiembre de 2009

Martna'n

Carnes frías. Salchichas de muchos tipos, jamón serrano. Ñom.

Una vez más, me encuentro en domingo entre ebria y cruda. El maquillaje, que tanto favor me hizo hace unas horas, está ahora repartido entre mi almohada y mis mejillas. Mi cabello tiene tanto frizz, que luce como el de Amanda Miguel y no, eso no es algo bueno. Mi cabeza todavía da vueltas, aunque si tengo suerte, tan sólo me molesta la luz del sol. Tengo muchísima sed y pienso que lo mejor es salir a buscar algo para desayunar.

Mi elección es el tianguis porque la comida está muy rica y fresca. Eso sin contar con que en el mismo lugar se puede elegir entre comer barbacoa, tacos, tostadas, gorditas, quesadillas o biónicos sin caminar más de unos pasos. Normalmente como, bobeo y huyo antes de que haya mucha gente.

Seguido sucedía lo que acabo de describir cuando vivía en Guadalajara. Me encuentro a muchos años, kilómetros y fiestas desde entonces. Ahora vivo en un pueblito escandinavo, en el que debido al clima no hay comercio al aire libre. Lo más parecido que he visto a un tianguis, se organiza cada año, y dura solamente una semana.

La feria se llama Martna'n. Se celebró por primera vez en febrero de 1860 y a pesar de que la guerra y las malas cosechas interrumpieron su celebración durante varios años, se celebra anualmente y sin interrupciones desde 1964. Su propósito, se supone es fomentar el intercambio comercial entre las comunidades vecinas.

Martna'n se organiza justo en la calle principal, en el centro de la ciudad. La mayoría de los negocios del área participan con un puesto y ofrecen descuentos durante la semana que dura el festival. Los políticos aprovechan para ofrecer propaganda, los niños aprovechan para degustar helados de sabores y los adultos aprovechan para comer al aire libre y con poca ropa. Tampoco se les puede culpar, el verano dura tan poco en estas latitudes, que aprovechan el sol y los meses calientes al máximo. Las actividades empiezan alrededor de las 12 del día. Durante la fiesta de inauguración, hay fuegos artificiales y hasta desfile.

Parte de las instalaciones incluye un gran comedor que tiene un doble propósito. Durante el día sirven comida típica noruega, y para la última noche del festival, se organiza una gran fiesta de clausura, misma que es pretexto para que los asistentes festejen su sangre vikinga, al comer y beber en cantidades industriales.

En increíble lo que cambian los noruegos con el alcohol. Mientras normalmente son muy reservados, anti-sociales y tímidos. Cuando toman son extrovertidos y hasta bailan en las mesas.

En fin, aquí les dejo las fotos del Martna'n 2009:

La niña de las frutas y verduras.


Artesanía africana.


Playeras de Michael Jackson.


Salchichas, carne asada, ensalada de papa y papas al horno es el menú por excelencia de los asados en verano.


Había música en vivo también.


El público sentado cómodamente.


Esta foto fue tomada desde el centro del pueblito, imagínense el tamaño.


¿Recuerdan mi viaje peda a Suecia? Si no, aquí les dejo el link. En ese viaje, nos pasamos la mayor parte de la peda dentro de un "asador" como el de arriba. ¡Son perfectos!


Resulta que se llama Polar kåtan y cuesta 34,500 coronas.


La fayuca es fayuca, aquí y en China. 


Para los estándares de acá, esto era una muchedumbre.


Ya sé que soy una naca y no aprecio el arte. Pero cada plato costaba unos 500 pesos, y por mucho que sean de madera hecha a mano, y que el brochazo tal vez se lo haya hecho un wey con un putero de talento, yo sigo con aquello de que no mamen con los precios.


¿Qué tal? Hasta donitas.


Cuadros hechos con hilos.


Comida asiática no podía faltar, aunque hubiera apreciado mucho más unos huaraches.


Según esto también eran salchichas. No me hubiera extrañado ver un ajonjolí cercano. 


Detrás de los collares, había dulces en forma de tiras con sabores a frutas y licor. Los venden por kilo.

Parece tianguis, ¿a poco no?


"La Biblia es la verdadera palabra de Dios"


No entiendo para qué, pero también había un helicóptero.

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